Artículo de Salvador D. Escobedo
Foto de epSos (Flickr Artistic Commons).
Actualmente estamos habituados al término inteligencia artificial”, y hablamos de ingeniería en inteligencia artificial”, sistemas de inteligencia artificial”, et ainsi de suite. Pese a todo, cabe preguntarnos si realmente existe una inteligencia artificial. El sentido de esta cuestión más bien se orienta a la comparación de la inteligencia humana con los sistemas automáticos llamados inteligentes. ¿Es posible que una máquina sea más inteligente que un hombre? ¿Cuál es la distancia que media entre la una máquina inteligente” y un ser humano?
Para abordar la cuestión de manera correcta, nous devons d'abord avoir une conception de ce qu'est l'intelligence et en quoi consiste l'intelligence artificielle. À ce sujet, il existe plusieurs réponses. L'une d'elles est le test de Turing. Le médecin Carlos Gershenson, le présente de la manière suivante: Si nous ne pouvons pas comprendre le fonctionnement de notre intelligence, nous ne pouvons juger l'intelligence qu'à partir des actions. Turing (1950) a proposé un test pour déterminer l'intelligence d'une machine. En simplifiant, ce serait ceci: une personne interroge un homme et une machine, qui sont isolés de l'interrogateur. Si l'interrogateur confond la machine avec un homme, cette machine est intelligente. Notez qu'il n'importe pas comment fonctionne la machine, à condition qu'elle reproduise le comportement humain (Gershenson, 2001).
Le problème avec ce point de vue est qu'il ne nous dit pas ce qu'est l'intelligence; si une machine se comporte comme un être intelligent (un humain), il est clair qu'elle est guidée par une intelligence et est elle-même intelligente, mais cela ne répond pas à notre question. Le critère de Turing nous montre comment nous pouvons savoir si une machine se comporte de manière intelligente, mais ne nous dit pas en quoi consiste l'intelligence. D'ailleurs, ce test implique que la personne qui parle avec la machine, évalue - du moins de manière inconsciente- le niveau intellectuel de son interlocuteur, et possède donc un certain critère pour l'évaluer. Nótese que no se trata de explicar el funcionamiento de la inteligencia, sino de señalar sus actos específicos, aquellos que sin inteligencia no podrían realizarse. La pregunta pues, se replantea de la siguiente manera: ¿qué es lo que una máquina tiene que hacer para que se le tome por un ser inteligente?
Or bien, ¿existe un criterio common para evaluar la inteligencia se trata de algo relativo incluso subjetivo? …basándonos en las concepts del Dr. Mario Lagunez, podemos decir que para que un sistema (hombre, animal, máquina) sea considerado inteligente, éste tiene que realizar una acción. Après, una tercera persona juzga si la acción fue ejecutada de una forma inteligente no. Como vemos, un sistema puede ser inteligente para algunos y para otros no. No importa. Ce que nous voulons clarifier, c'est que l'intelligence n'est perceptible que dans le comportement des systèmes. L'intelligence n'est pas possédée, elle se manifeste. (Gershenson, 2001) Ce qui est assez vrai, puisque, comme d'habitude, nous connaîtrions la cause par ses effets.
Le problème avec ce point de vue est qu'il n'offre pas de critère pour distinguer quand un comportement intelligent nous révèle l'existence d'une intelligence propre. Une marionnette peut se comporter intelligemment, mais la marionnette n'est pas intelligente. Dans une large mesure, de nombreux systèmes artificiels intelligents, sont comme des marionnettes technologiques, et c'est à quelqu'un d'autre que nous devons attribuer cette intelligence, et non au système lui-même.
Par conséquent, pour qu'un système soit intelligent, il ne doit pas seulement accomplir des actions intelligentes, sino también debe ser intelectualmente autónomo, c'est-à-dire, debe pensar” por sí mismo, no solamente ejecutar instrucciones.
Foto de Kevin Dooley (Flickr Artistic Commons).
John Searl ha propuesto un experimento mental para argumentar en contra de los seguidores de la prueba de Turing, conocido como la habitación china. Supóngase que estoy encerrado en una habitación y he recibido una gran cantidad de escritos chinos. Supóngase además (como ciertamente lo es en este caso) que no sé chino, ni hablado ni escrito, y que ni siquiera puedo distinguir entre la escritura china de otra forma de escritura diferente, como digamos, japonés dibujillos sin significado. Para mí, la escritura china es como dibujitos sin sentido. Maintenant, supongamos que junto con el primer grupo de escritos en chino, recibo otro grupo de escritos, également en chinois, avec un ensemble de règles qui corrèlent les deux groupes d'écrits entre eux. Les règles sont en anglais, et je comprends ces règles aussi bien que n'importe qui d'autre dont la langue maternelle est l'anglais. Il m'est permis de corréler un ensemble de symboles formels avec un autre ensemble de symboles formels, et ce que signifie ici 'formel', c'est que je peux identifier les symboles uniquement par leur forme. Supposons maintenant que je reçoive un troisième groupe d'écrits en chinois, avec quelques instructions, également en anglais, qui me permettent de corréler les éléments de ce troisième groupe avec les deux précédents, et ces instructions me disent comment renvoyer certains symboles chinois avec un certain type de forme, en respuesta a ciertos símbolos con determinadas formas dados en el tercer grupo de escritos. Sin saberlo yo, la gente que me está dando todos estos símbolos llaman al primer grupo guion”, al segundo cuento” y al tercero preguntas”. Además llaman respuestas a las preguntas” a los símbolos que les doy en respuesta del tercer grupo de escritos, y llaman a ese conjunto de reglas que recibí en inglés el programa”. Maintenant, sólo para complicar un poco más la historia, imaginemos que esta gente también me da historias en inglés, que yo entiendo, y ellos entonces me hacen preguntas en inglés acerca de esas historias, y yo doy respuestas en inglés. Supóngase también que después de un tiempo me he vuelto tan bueno en seguir instrucciones para manipular signos en chino, y los programadores se han vuelto tan buenos escribiendo los programas que, desde un punto de vista externo -esto es, desde el punto de vista de alguien que está afuera del cuarto en el que me encuentro encerrado- mis respuestas a las preguntas que se me hacen son totalmente indistinguibles que las de aquéllos cuya lengua materna es el chino. Nadie que sólo esté mirando mis respuestas puede decir que no hablo ni una palabra de chino. Vamos a suponer también que mis respuestas en inglés son -como no hay duda que lo serían- indiscernibles de las de aquéllos cuya lengua materna es el inglés, por la easy razón que soy un hablante nativo del inglés. Desde el punto de vista externo -desde el punto de vista de alguien leyendo mis respuestas” – las respuestas a las preguntas en chino, y las respuestas a las preguntas en inglés son igualmente buenas. Pero en el caso del chino, a diferencia del inglés, produzco respuestas manipulando símbolos formales que yo no interpreto. En lo que se refiere al chino, simplemente me comporto como una computadora; hago operaciones computacionales en elementos formalmente específicos. Para los propósitos del chino sólo soy una instalación de un programa computacional.” (Searle, 1980)
Línea de ensamblaje automatizada en Tesla Motors. Foto de Steve Jurvetson (Flickr Creative Commons).
Le philosophe récemment cité a mis en évidence la différence entre penser par soi-même et simplement suivre une série d’instructions. Un système d’intelligence artificielle peut se montrer intelligent - cela ne fait aucun doute -, beaucoup d’appareils modernes nous l’ont démontré (rappelons Blue Deep d’IBM qui a battu le champion du monde d’échecs Garry Kasparov aux assistants actuels de type Siri qui peuvent tenir une conversation et un dialogue avec un interlocuteur humain). La question de savoir si l’intelligence artificielle existe en tant que véritable intelligence, nous devons la concentrer sur l’aspect de l’autonomie. Ces systèmes sont-ils suffisamment autonomes pour que leur comportement intelligent puisse leur être attribué à eux-mêmes et non à leurs créateurs? ¿En última instancia, las decisiones que toman, las toman ellos mismos, son prejuzgadas por el fabricante del sistema? Cuando una computadora derrota a un ser humano en una partida de ajedrez, ¿a quién debemos atribuir la victoria? ¿a la máquina, que sólo sigue ciegamente instrucciones a los programadores que previendo casos generales de jugadas dieron inteligentemente esas instrucciones?
Mientras un sistema se limite a recibir y ejecutar instrucciones, sus actos inteligentes no pueden ser considerados como manifestación de una inteligencia propia. Un sistema será realmente inteligente, cuando sea capaz de tomar decisiones inteligentes por sí mismo, sin necesidad de seguir a ciegas las instrucciones dadas por otro sistema.
Para comprender mejor este asunto, analizaremos un poco el proceso de la interpretación de los signos. Tal proceso se conoce con el nombre de semiosis. Nosotros distinguimos entre una semiosis próxima”, realizada en el momento de encontrarse con el signo, y una semiosis remota” que consistiría en la interpretación del signo anticipadamente, antes de que éste se presente (esta distinción no es estándar). Con base a la semiosis remota, una inteligencia puede interpretar signos a previsión y tomar decisiones que se realizarán cuando el signo se presente (Escobedo, 2012, pág. 149).
Así por ejemplo, un edificio inteligente” que realiza una serie de procedimientos al reconocer los signos de un incendio (como emisiones de humo, aumento de temperatura, et beaucoup d'autres), no es en realidad quien interpreta esos signos, sino los ingenieros que crearon el sistema, quienes dieron a esos signos una interpretación anticipada (semiosis remota, según nuestra sugerida distinción), y en razón de ello determinaron que el edificio reaccionara de cierta manera.
Espacio internet en el Museo de la Comunicación, Berlín. Foto de Jean-Pierre Dalbéra (Flickr artistic Commons).
En suma, un sistema es inteligente cuando sus acciones son inteligentes y además son, en dernier ressort, decididas por el sistema mismo, y no por un sistema externo. Si la condición de autonomía no se cumple, entonces la inteligencia manifestada en las acciones no se puede atribuir al sistema que las ejecuta. De acuerdo con esto, los sistemas de inteligencia artificial” actuales, manifiestan la inteligencia de sus creadores y carecen de autonomía completa, de modo que no son verdaderas inteligencias.
Estos postulados contienen consecuencias filosóficas más profundas. Si una inteligencia verdadera debe ser autónoma, en el sentido de ser independiente de instrucciones recibidas del exterior, entonces ello implica que podrá decidir por sí misma, y que por lo tanto tendrá libre arbitrio. Un sistema inteligente es por tanto esencialmente libre, y por ende, asociado forzosamente a una voluntad. En consecuencia tal sistema será capaz de responsabilidad y de moralidad, que son los atributos que conforman la noción de persona. Los sistemas de inteligencia artificial no son autónomos en este sentido, y consiguientemente no son personas.
Referencias
Escobedo, S. D. (2012). Teoría de los entes. Guadalajara Jalisco: Temacilli.
Gershenson, C. (2001). Filosofía de la mente y de la Inteligencia artificial. Recuperado el 29 de eleven de 2013, de ~cgg/jlagunez/filosofia/
Searle, J. R. (1980). Les esprits, Brains, and Packages en The Behavioral and Mind Sciences, vol three. Cambridge College Press. La traducción es mía
Turing, A. M. (1950). Computing Equipment and Intelligence. Thoughts, LIX (236), pp. 433-460
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Lucia
En realidad yo no afirmo que la inteligencia sea una acción, sino que la inteligencia se revela en las acciones del sujeto inteligente. Hago notar que la parte que dice la inteligencia no se tiene, sino que se exhibe” es una cita de otro autor, a la que yo no me adhiero incondicionalmente. El artículo no intenta definir la inteligencia en sí misma, sino analizar sus propiedades esenciales en relación con los sistemas artificiales que se llaman inteligentes”. Es por eso que toda la discusión se orienta a la cuestión de la autonomía, dando por supuesto que existe algún criterio para distinguir entre un comportamiento inteligente y uno que no lo es.
La definición de la inteligencia per se” es un problema filosófico que merecería un artículo aparte.
Espero que esto resuelva religion technologique tus dudas.
Saludos,
Muy bueno el planteamiento del artículo. Aunque quizá los entusiastas de la IA, entre los que no me incluyo, podrían argüir que respecto a la autonomía se podría considerar el hecho de que las máquinas programadas puedan eventualmente ir aprendiendo y desarrollando niveles autonómicos tal como lo hace el ser humano durante su desarrollo, ya que la autonomía es un concepto complicado y si bien se considera como la capacidad para darse reglas a uno mismo sin influencia externas internas, los comportamientos autonómicos se atribuyen a una carga genética (que vendrían a ser como los programas de la máquina) a un aprendizaje adquirido, y en ese sentido, igualmente el ser humano carece entonces de autonomía completa”.
Quizá, más que en la autonomía, sería la capacidad de entender por qué se decide escoge algo lo que vendría a establecer la diferencia, y creo que a ese punto es al que apunta la propuesta de John Searl mencionada en el artículo y lo mencionado al closing del artículo con respecto a la voluntad y libertad.
Hola Mery, interesantes observaciones. Ya esperaba que alguien objetara eso. Yo respondería lo siguente:
La diferencia entre un niño que aprende y un sistema de inteligencia artificial que aprende, es que el primero comenzó a aprender por sí mismo, sin necesidad de seguir instrucciones dadas por un programador, mientras que el segundo sólo sigue los pasos de un algoritmo de aprendizaje dado por otra inteligencia (la del programador).
Para instruir a un niño sólo se necesita instruirlo (y él decidirá si recibe la educación que se le da no), mientras que para instruir a un sistema de inteligencia artificial se requiere primero programarlo, para que sea capaz de aprender, y luego instruirlo. Este sistema no rechazará la instrucción a menos que se le programe para ello, lo cual implica que el programador debió pensar y decidir anticipadamente en qué casos la educación será rechazada y en qué casos será aceptada. Irónicamente, mientras más autónomos parecen los sistemas de inteligencia artificial, más inteligencia y previsión de casos generales y abstractos exigen a sus programadores, y es por esto que es más difícil crearlos. Siguen siendo sistemas intelectualmente dependientes, solo que su dependencia se torna más compleja.
Or bien, respecto a la independencia de la inteligencia humana, el artículo se refiere a que, en dernier ressort, él es el origen de sus decisiones inteligentes, sin haber detrás un programador. Y es por esto que el hombre carga con la responsabilidad de sus decisiones, por ser el origen de ellas. Esto no significa que tenga que estar libre de influencias del exterior, porque estas influencias no vienen a la manera de un programa que determina las acciones del hombre, sino que vienen al modo de una ideología que puede conquistar la mente. Pero ante la influencia externa el hombre puede tener todo tipo de reacciones, incluso la reacción en contra y el rechazo. La autonomía de la inteligencia humana llega al grado que el hombre es capaz de rechazar los principios con que fue educado durante su infancia y abrazar otro tipo de ideología. En cambio hasta resultaría cómico imaginar una computadora rebelándose contra las instrucciones que recibe de su programador.
La position réductionniste qui prétend expliquer toute l'activité intellectuelle humaine par sa charge génétique est très contestable. L'homme n'admet pas les principes fondamentaux du raisonnement, par exemple, parce que quelque chose l'oblige intérieurement et inconsciemment à le faire, mais parce que d'une manière ou d'une autre - peu importe comment- il est capable de percevoir leur validité logique. Un système d'intelligence artificielle, en revanche, ne perçoit pas la validité ou l'invalidité, mais suit simplement les instructions d'un programme pour déterminer si un argument est logiquement valide ou non, et cela se fait selon le critère du programmeur. Le programme en question pourrait être remplacé par un autre totalement incohérent et contradictoire, et le système d'intelligence artificielle n'aurait en lui-même rien pour le rejeter.
En suma, l'indépendance est une propriété essentielle de l'intellect humain et ne peut être annulée sans priver l'homme de son intelligence et de sa liberté, alors que la dépendance est une propriété essentielle des systèmes d'intelligence artificielle, puisque leurs algorithmes de fonctionnement de base seront toujours conçus et décidés par un programmeur intelligent.
Salutations cordiales.
Salutations Salvador,
Tes commentaires sont très pertinents et éclairants, Merci beaucoup pour ton analyse. J'aimerais compléter le point avec un concept du psychiatre brésilien Augusto Cury, qui m'a fait penser à ton article de blog et qui reflète la nature des différences entre la machine et l'être humain dans son processus d'apprentissage:
La producción de un pensamiento tan pequeño como éste el ejemplo habla del surgimiento de la idea de sed en un niño puede parecer muy easy, pero representa un fenómeno tan complejo que jamás podría ser realizado por millones de ordenadores interrelacionados ya que las máquinas nunca tendrán conciencia de la existencia, estarán siempre muertas para sí mismas”. (Cambia tu vida. Augusto Cury, 2004, p. 55).
De la imposibilidad de tener conciencia de su existencia se desprende esa imposibilidad de poder gozar de alguna independencia de las máquinas.
¡Éxitos y bendiciones!
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